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Publicado 24 abril, 2018 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

“Cómplices”, romance superficial frente al mar

Filme lleno de clichés el cual se desboca por lugares comunes que ya hartamente han sido contadas en otros filmes de inferior calidad. Foto: Lántica Media

SANTO DOMINGO.- Otro producto de los estudios Lántica Media que se hace presente en la cartelera dominicana después del filme “Ladrones” (Menéndez, 2015).

La visión de esta empresa local es facilitar que producciones extranjeras cuyos productos sean para otros mercados de habla hispana, puedan desarrollar sus proyectos en el país gracias a las facilidades que otorga la ley de cine dominicana.

Por eso, no es casual que estos dos proyectos desarrollados en el país tengan un perfil internacional y no necesariamente posea alguna identificación con la idiosincrasia criolla.

“Cómplices”, filme establecido en calidad de coproducción entre México y República Dominicana, responde a una estrategia más de la empresa de plantear historias que puedan ser consumidas por un blanco amplio de audiencias principalmente en ciudad de México y la población hispana de la ciudad de Los Ángeles.

En esta ocasión se decanta por la comedia con ribetes románticos con la garantía de solventar una historia que pueda ser aprovechada por la mayor cantidad de audiencia que responda a este perfil de consumidor.

En esta historia está el típico seductor de nombre Juan Campos cuyo modus operandi es conquistar a la mayor cantidad de mujeres posibles con el apoyo de su amigo Luis Pani. Al momento de preparar un viaje a República Dominicana, Luis enferma y Juan se ve obligado a llevar a su sobrino Mau de 20 años que está pasando por una depresión amorosa.

Esto se convierte en una especie de lecciones de conquista que Juan le enseña a su sobrino dentro de un contexto paradisíaco de playas y bellas mujeres. De esta manera, Juan representa el típico personaje de esa “comunidad de seducción” o “Pick Up Artist”, que demuestra toda su experiencia a través de la acción y donde su voz en off es parte de los adiestramientos que le ofrece al propio público.

Sin caer en la zona, por ejemplo, de “Hitch” (Tennant, 2005), la cinta se obliga a sí misma a cumplir con ciertos requisitos del subgénero sin convertirla en un producto atractivo. Llena de clichés y actuaciones acartonadas esta historia se desboca por lugares comunes que ya hartamente han sido contadas en otros filmes de inferior calidad. Esto hay que verlo más dentro del perfil de lo que representa este filme para las comedias mexicanas que su interés en la cinematografía dominicana.

La única excusa posible es la explotación publicitaria de las playas del Este con que cuenta la República Dominicana y donde se ha desarrollado una industria turística de vanguardia.

El trabajo del director mexicano Luis Eduardo Reyes quien ha desarrollado su carrera mayormente en el campo de las telenovelas, series para tv, y en el cine, con algunos títulos como “Amor letra por letra” (2008) y “Ni un minuto que perder” (2017), maneja este texto visual con el sentido de desgano como si se tratara de un producto para el mercado televisivo.

La labor de Arath de la Torre como Juan no implica mucho de sí, solo algunos buenos primeros planos le ayudan en su cometido, pero sin aportar mucho a su personaje. Quizás el que más empeño le pone a su personaje es el joven Jesús Zavala como Mau. Y en la parte dominicana nada que destacar.

“Cómplices” es una comedia que solo navega por la superficie sin ofrecer cualquier otro punto de discusión importante.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO