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Publicado 14 octubre, 2017 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

“Mañana no te olvides”, casi se olvida

El filme no oculta su intencionalidad sensiblera cuando presenta a un adolescente con síndrome de Down y su abuelo diagnosticado con Alzheimer, quienes forman una relación especial. Foto: Remedio Films

SANTO DOMINGO.- “Mañana no te olvides” se aproxima a un cine con pretensiones de dejar establecido un discurso que conecte en todo momento con el público, tratando de llevarlo por un camino dulcificado de sensiblera manifestación argumental.

Y es que este filme no oculta su intencionalidad cuando presenta a un adolescente con síndrome de Down y su abuelo diagnosticado con Alzheimer, quienes forman una relación especial para el cumplimiento de una agenda de cosas que les permita disfrutar el lado positivo de la vida.

Este dibujo de sus personajes e historia ocupan todo el espectro narrativo y son los puntos primordiales en que se enfoca el filme. De esta manera el guión escrito por Chema Gagino, Diana López, José Pastor y Ángel de la Cruz, no deja más espacios para presentar un relato sensitivo, moldeado por el ojo de José Enrique Pintor quien remata los bordes ásperos para entregar un producto de momentos tiernos.

Pinky Pintor asume esta sexta producción de ficción teniendo nuevamente a un protagónico envejeciente, pues anteriormente había sacado mejor partido en “No hay más remedio” (2014) cuando colocó a Salvador Pérez Martínez, Ángel Haché e Iván García en un pool actoral de tres personajes que buscaban la mejor forma de salir de sus precarias situaciones económicas.

En “Mañana no te olvides” la víctima es ahora Freddy Ginebra quien ya había hecho sus escarceos en la pantalla grande en cintas como “Arrobá” (2013), “Detective Willy” (2015), “Verdad o Reto” (2016).

Pinky, asumiendo la buena voluntad de Ginebra para el papel, lo somete a un personaje cuyo estado mental va en decadencia por la enfermedad del Alzheimer. Esto lo obliga a reducir sus gestos y voluntades para ser lo más orgánico posible.

Junto a Ginebra está la presencia de Guillermo Finke un joven afectado de Síndrome de Down quien se presenta tal y como es, sin disimular posees y controlado por la mano de Pintor, se convierte en la pieza clave y el punto focal de la narración. Ellos son apoyados efectivamente por un conjunto de profesionales actores como Francis Cruz, Carlota Carretero y Hensy Pichardo.

En su estructura fílmica el filme cae en los mismos baches cuando se pretende seducir al público y obligarlo a asumir su tono sensiblero. Esto es marcado por la sobreabundancia de la utilización de la música de Carlos Mario Echenique quien repiquetea en todo momento sus notas musicales en el discurrir completo del filme, haciendo que su intencionalidad almidone toda su banda sonora en momentos, inclusive, que no es necesario.

Diferenciado de otros filmes de factura criolla, por lo menos, este posee la buena voluntad de ofrecer un relato que condicione ciertos aspectos hacia una mirada social de inclusión de aquellos seres humanos que, por su condición especial, son alejados de la contemplación general.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO