ARTICULOS

Papi (crítica)

SANTO DOMINGO.-Rita Indiana, escritora, compositora y cantante, se inicia en los aprestos narrativos con su primer libro “Rumiantes”, en la que explora los giros involuntarios de la cotidianidad de la isla, lanza luego “La estrategia de Chochueca” (2000), siguiendo con otras aventuras literarias en “Nombres y animales” (2013), “La mucama de Omicunlé” 2015 y “Hecho en Saturno” (2018).

Ella ha sabido evitar cualquier óbice a través de otras aristas como también la composición musical, la que la coloca como una de las narradoras más importante de la última década en República Dominicana.

Ahora con la adaptación cinematográfica de su novela “Papi” en la que la dinámica coloquial popular dominicana cobra especial importancia a través de la voz de una niña, su universo se expande hacia ese lenguaje donde las imágenes componen otro texto, otro mundo, pero siempre anclado a la fértil imaginación que sale de la pluma de esta escritora.

La adaptación que realiza Noelia Quintero, interpretando esos giros inesperados que Rita suele ofrecer en su literatura, es sumamente sólida si se piensa que las adaptaciones es simplemente llevar un texto literario a las zonas prohibidas de la esencia fílmica. No, es componer otro texto, otra superficie en la que colocar cada elemento esencial que se refleja en esas palabras escritas sobre el papel. Ya Quintero había interpretado, de manera cinematográfica, a Rita Indiana a través del videoclip de las letras de la canción titulada “El Juidero”.

Se puede pensar que Quintero, en su ópera prima, podría caer en los errores de una experiencia de sobrecargar la narrativa de ideas y pensamientos que no contribuyen a clarificar la historia. Al contrario, ella encuentra la mejor manera de relatar ese perfil de Sonia (Avril Alcántara) la niña de nueve años que idealiza a su Papi (Amauris Pérez), como su gran héroe a pesar de los oscuros caminos que recorre como mafioso y traficante en un Santo Domingo ochentero cargado referencias urbanas que van desde los merengueros de la época hasta la cultura televisiva que impregnó a una generación de vivencias populares y culturales fundamentales, todo esto recreado por la perspectiva de la dirección artística de Ivanna Bolonotto.

La mirada de Sonia es primordial para entender ese entorno familiar de ausencia paterna, aunque afianzada por los demás miembros de esa familia como su abuela Cili (Olga Bucareli), que se consume en oraciones y letanías, y los personajes de Mariluz Acosta, su tía y Rosalía (Hony Estrella) como su madre, la cual también es una ausente, puesto que no corresponde a las expectativas existenciales de Sonia.

Se puede percibir que Quintero sostiene muy bien a sus personajes, los apoya, los ama con la correcta convicción para que se conviertan en entes reales, orgánicos y suficientemente válidos para representar a la familia de Sonia.
Ellos, aunque gravitan sobre su personalidad, es la constante espera de tener a Papi a su lado que implica esa fuga de su propia realidad para refugiarse en los laberintos de la cultura televisiva de la época.

De esta manera se juega con un estadio temporal (excelente trabajo de montaje de Nino Martínez) que recrea los momentos que tiene Sonia junto a su Papi en la que su mirada se mantiene oculta frente a los trajines turbios de su vida criminal.

Y es aquí que la cámara de Pedro Juan López cumple con un objetivo cardinal al tener pendiente la mirada de Susana hacia lo que ella percibe en su interior y exterior, determinando zonas grises en su realidad y colores vistosos para su mundo imaginario.

La pieza musical compuesta y cantada por la propia Rita Indiana titulada “Regalito” sirve de colofón para un relato infantil, de mirada inocente, de película pequeña e íntima que se sitúa en lo esencial en el cine: saber contar una buena historia.
Título original: Papi. Año: 2020. Género: Drama. País: República Dominicana. Dirección: Noelia Quintero Herencia. Guion: Noelia Quintero Herencia. Elenco: Avril Alcántara, Amauris Pérez, Olga Bucarelli, Hony Estrella, Mariluz Acosta, Jean Luis Burgos, Evand Torres. Duración: 1 hora 28 minutos.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO

Impactos: 1

Editor's Rating

Previous post

The Empty Man: el mensajero del ultimo día (3 diciembre/estreno)

Next post

Empresarios y cineastas resaltan éxito de la industria cinematográfica RD

Felix Lora

Felix Lora

Periodista, crítico de cine, catedrático e investigador

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *