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Orgullo de Quisqueya (crítica)

SANTO DOMINGO.- Toda historia audiovisual debe estar sustentada por una buena estructura narrativa. De ese factor depende lo adecuadamente que esté elaborado ese discurso en su pretensión de conmover o inquietar al espectador.

En el documental también se adicionan otros factores que juegan con el interés que puede provocar lo narrado. Un factor es el de prestigio, que tiene que ver cómo el espectador se identifica con el testimoniante valorando lo que este significa para la audiencia; y el otro factor es el de consolidación, el cual se refiere a los valores que poseen los testimoniantes en cuanto al orgullo de pertenecer a una nación.

Estos factores se conjugan perfectamente en el documental “Orgullo de Quisqueya”, un trabajo que narra las historias de dominicanos que han alcanzado el éxito en el extranjero gracias a su talento.

Bajo la dirección de Tito Rodríguez (La familia Reyna, 2016) y la producción de la periodista Jessica Hasbún y el realizador Kelvin Liria, este documental es la clara evidencia de que, con los recursos adecuados, una buena historia y un trabajo realizado con un alto estándar, se puede ofrecer una investigación que descubra, en este caso, aquellas obras y vivencias de esos dominicanos que, tras un arduo trabajo, se han destacado en sus respectivas áreas.

Estos personajes transitan por un curso narrativo que, gracias a un pulso de montaje sostenido y la utilización de varios recursos expresivos, se logra un discurso global sobre la voluntad humana de trascender más allá de las barreras sociales.

De esta manera se consigue el efecto de firme dramaturgia donde existen picos altos de emocionalidad y descensos sutiles de confrontación a la realidad de estas figuras.

Este trabajo da la oportunidad para que figuras como Julissa Reynoso, la primera mujer embajadora de los Estados Unidos ante el Reino de España; la doctora Bernarda Jiménez, activista social y defensora de los derechos de los inmigrantes en España; la arquitecta Kathleen Martínez, una arqueóloga dominicana que lleva 20 años tratando de encontrar la tumba de la reina egipcia Cleopatra, resurjan como un vivo ejemplo de superación.

También se ofrece la historia de Francisca Lachapel, convertida en una figura principal en la televisión hispana en los Estados Unidos; Ariel Suero, oriundo de Barahona, quien ocupa el puesto de senior animador en la multinacional Sony Pictures en Canadá; Scarlin Hernández, ingeniera de la NASA originaria de Jánico; Kemel Arroyo, quien hizo historia en la ciudad de Nueva York en el sistema de transporte a pesar de su discapacidad; José Ramón Genao, el primer estudiante del sector público que logró una beca completa para estudiar en la Universidad de Harvard en Boston; y el cantautor Vicente García que ha tenido una trayectoria de éxitos en la música.

Así se tiene una exposición válida y certera de esas figuras que protagonizan este largometraje documental definiendo un perfil de dominicano que acrisola la voluntad de ser un inmigrante realizando esos sueños gracias a las oportunidades encontradas en otros países.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO

Título original: Orgullo de Quisqueya. Año: 2023. Género: Documental. País: República Dominicana. Dirección: Tito Rodríguez. Guion: Jessica Hasbún y Junior Rosario. Elenco: Participación de Julissa Reynoso, Bernarda Jiménez, Kathleen Martínez, Francisca Lachapel, Ariel Suero, Scarlin Hernández, Kemel Arroyo, José Ramón Genao, Vicente García. Duración: 1 hora 30 minutos

Impactos: 3

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El documental consigue el efecto de firme dramaturgia donde existen picos altos de emocionalidad y descensos sutiles de confrontación a la realidad de estas figuras.
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Felix Lora

Felix Lora

Periodista, crítico de cine, catedrático e investigador

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