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«No hay más remedio», el golpe de la tercera edad

Ángel Haché, Iván García y Salvador Pérez Martínez en una escena del filme. Foto: Remedios Films.

SANTO DOMINGO.- José E. Pintor siempre ha intentado determinar una producción que cumpla con los mejores parámetros narrativos ya sea en el drama o en la comedia.

Su cuarta producción cinematográfica apunta a expresar una historia que se sitúe en un adecuado tenor para que ayude tanto al relato en sí como a los personajes que intervienen.

“No hay más remedio” es una síntesis de su trabajo cinematográfico donde el drama se une fielmente a la comedia, no porque es necesario provocar la risa, sino porque muchas de las situaciones presentes se mueven hacia los dos lados.

Su historia toca a tres personajes compuestos por Ángel, Fonso, y Roberto, tres envejecientes cuyas respectivas dificultades económicas y familiares los compelen a urdir un plan para robar los depósitos de una farmacia y, con este botín, llevar a cabo sus más íntimos anhelos.

La primera parte del filme corre bastante ágil puesto que se expone las distintas características de estos tres personajes quienes van definiendo los puntos esenciales de la trama.

En la medida de su progreso se van uniendo los demás protagonistas que confluyen en la farmacia, contexto geográfico donde todo inicia y donde todo termina. El fluir de la segunda parte, en momentos, queda detenido por el subrayado melodramático de los tres personajes principales.

Muchas veces es difícil captar la atención de una audiencia cuando los actores principales se ubican dentro de un rango de edad fuera de las demandas comerciales.

Ese cine de tercera edad tiene que ser preciso y apoyarse en buenos actores que busquen el atractivo en sus mismos personajes. Aunque ha habido varios ejemplos funcionales, es la primera apuesta en el cine dominicano.

Pero la idea de Pintor no es provocar un tema así de simple. Su interés es accionar un conjunto de discursos que revela un espacio para la denuncia ante una sociedad matizada por el morbo de los medios, la doble moral y el canibalismo existencial de un grupo de personajes que van encontrando su propio destino en la medida de las revelaciones de sus intereses.

Ángel Haché, Iván García y Salvador Pérez Martínez son los pilares de esta trama. La veteranía de ellos es lo que mantiene la historia a flote y permite ubicarla en un nivel adecuado de resolución de personajes.

Junto a ellos, Elvira Taveras, Hensi Pichardo Johnnié Mercedes, Miguel Alcántara, Fifi Almonte, María Cristina Camilo, Joan Peña, Mario Lebrón, componen los secundarios que redondea el relato y donde el argumento les permite ir cerrando sus historias.

La cinematografía de Francis Adamez absorbe gran parte de la estética urbana y situacional para visualizar los momentos de mayor dinamismo en el filme.

Realmente esta ficción cumple su cometido puesto que sus componentes están bien definidos para lograr un resultado satisfactorio ante el público.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO 

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