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La Trampa (crítica)

SANTO DOMINGO.- Si se hace un balance de la comedia dominicana en el cine se debe acentuar, primero, la gran cantidad de ideas que han atravesado su universo y, segundo, la manera en que se han abordado sus distintos temas.

A pesar que este género fue el más exitoso y el producto cinematográfico que construyó el público dominicano hacia las producciones fílmicas dominicanas, en el último lustro se mostró con cierto desgano y con poca capacidad para conectar con un humor más abierto y espontáneo, lamentablemente por una serie de comedias que no lograron afianzar lo que ya se había construido.

Aunque con lo que se intenta mostrar a través de la nueva comedia titulada La Trampa, es un buen ejemplo de que hay una preocupación por sacar la comedia dominicana de esa apatía y demostrar que nueva vez puede ser el producto fílmico brillante.

La Trampa encuentra su sustento en la fórmula de la comedia de acción y enredos, en que los malentendidos y las equivocaciones forman parte de su estructura humorística. A través de la propuesta creativa de los nóveles guionistas Junior Rosario y Kendy Yanoreth, esta última da un salto de productora a guionista, es convencer a una audiencia de sacar la comedia dominicana de los patrones televisivos y darle un refuerzo por medio al gag visual dentro de la dinámica cinematográfica.

La propuesta narrativa se enfoca en manejar tres líneas de acción que muestran de manera clara y paralela su intención, pues todas van a confluir en un mismo espacio geográfico como lo es la hacienda La Trampa de la ciudad de Jarabacoa, el punto de encuentro de todas las situaciones.

Por un lado, se tiene a Jaime (Raymond Pozo) y Johnny (Pepe Sierra), un tío y sobrino respectivamente, que intentan recuperar sus tierras de un propietario de un casino (Francis Cruz). En otra situación, Aldo (Miguel Céspedes) es un ranchero que está siendo presionado por el mafioso con conflictos con la ley llamado Conde (Kenny Grullón) para pagar la enorme deuda de su hijo Marco (Yasser Michelén) por un juego de póker. Y, por último, la joven novia Laura (Carolyn Aquino) y la coordinadora de la boda Patricia (Melymel) están en expectativa por la realización de la boda, sin saber las cosas impredecibles que tendrán que afrontar.

Todas estas líneas de acción empiezan a entretejerse dentro de un panorama cargado de humor que van moviendo a los personajes por las mismas circunstancias que ellos mismos han provocado.

La idea es mantener el ritmo de la comedia a como dé lugar, aunque una misión cumplida a medias, pues en su tercer acto, su resolución, se muestra apresurada y débil, factor que han sufrido muchas de las comedias dominicanas.

No obstante, esta comedia se puede defender por los riesgos que se ha tomado, por fortalecer los factores que han caracterizado al humor criollo y por revelar nuevas tendencias en la capacidad de escritura del humor y de la revalorización de los personajes.

Un buen ejemplo es la dosificación de los roles de Miguel Céspedes y Raymond Pozo cuya costumbre siempre ha sido colocarlos inmediatamente con vínculos familiares o de amistad. En La Trampa sus respectivos personajes no se conocen hasta mitad de la historia, ofreciendo un enfoque distinto a lo que ellos regularmente han ofrecido.

Además, de la construcción de un buen personaje de apoyo sustentado en la actriz Gracielina Olivero como Irma, quien muestra una destreza de robarse las escenas y de empujar la historia hacia el caos y la gracia haciendo crecer la trama satisfactoriamente.

De esta manera se tiene una comedia eficaz, valiente y funcional que demuestra el nuevo empuje a este género cinematográfico en el país.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO

Título original: La Trampa. Año: 2022. Género: Comedia. País: República Dominicana. Dirección: Frank Perozo. Guion: Junior Rosario y Kendy Yanoreth. Elenco: Caroline Aquino, Raymond Pozo, Pepe Sierra y Miguel Céspedes, Kenny Grullón, Yasser Michelen, Melymel, Jenny Blanco, Brea Frank, Gracielina Olivero, Mario Núñez, Francis Cruz. Duración: 1 hora 30 minutos

Impactos: 35

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La propuesta narrativa se enfoca en manejar tres líneas de acción que muestran de manera clara y paralela su intención, pues todas van a confluir en un mismo espacio geográfico como lo es la hacienda La Trampa de la ciudad de Jarabacoa, el punto de encuentro de todas las situaciones.
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Felix Lora

Felix Lora

Periodista, crítico de cine, catedrático e investigador

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