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Publicado 20 febrero, 2014 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

“Locas y atrapadas”, mujeres al borde


Las actrices Denisse Quiñones, Sabrina Gómez, Dulcita Leggi, Melymel y Silvana Arias, durante un momento del rodaje. Foto: Ruben Abud.

SANTO DOMINGO. – Con “Locas y Atrapadas” Alfonso Rodríguez utiliza la interiorización de personajes femeninos para hablar de muchas cosas como la violación, los maltratos físicos y psicológicos.

Un tema que se focaliza en la violencia de género con algunos matices publicitarios de un problema social vendido como una reflexión a la humillación hacia la mujer.

Su relato marca un devenir de confesiones de mujeres donde el escenario claustrofóbico del ascensor, en la que sus personajes son obligados a permanecer por un largo período, sirve de confesionario y de interiorización hacia los más viscerales momentos en la vida de cada una de ellas.

Aunque su realización toma su mejor lado, algunos problemas en la construcción de algunos personajes y de los diálogos dejan un desbalance narrativo.

Cargar de diálogos, al menos reflexivos, durante más de una hora de narración, fue el más grande de los obstáculos que tuvo que hacer este filme.

Cada uno de los personajes femeninos es llevado al límite por distintas situaciones, las que sirven de catarsis en los momentos en que quedan atrapadas y tiene que lidiar y compartir estos bemoles. Alfonso dibuja un cuadro donde sus actrices tratan de diseñar el mejor escenario interno para decir sus respectivos diálogos.

Denise Quiñones, Melymel, Sabrina Gómez, Silvana Arias y Dulcita Lieggi son las actrices que representan el espacio montado por el director para describir las situaciones conflictivas.

Los personajes masculinos son una mera referencia circunstancial para justificar lo que ellas aportan al drama; una situación que, en muchas ocasiones, se ve forzado en pos de legitimar sus acusaciones.

Incoherente a veces, superficial en otras, “Locas y atrapadas” queda como un panorama inconcluso donde las veleidades femeninas se verán vengadas en la repetición de la situación hacia el lado masculino, en cuya escena final queda reflejado.

Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO