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Liborio (crítica)

SANTO DOMINGO.- Olivorio Mateo Ledesma o Papá Liborio, curandero, ocultista, líder mesiánico, que devino en guerrillero perseguido por los marines norteamericanos en 1922 durante la primera intervención militar norteamericana a la República Dominicana, es hoy el personaje mítico-popular más importante de la historia social del país durante los últimos 50 años.

Muchos escritos, ensayos, investigaciones, reportajes han servido para reconstruir su historia como un fenómeno social que hoy todavía mantiene seguidores que crearon prácticas religiosas mesiánicas y milenaristas, en la región sur del país, conocidas como Olivorismo.

Entonces, abordar su historia en una ficción no es tarea fácil, muchas consideraciones de pensamiento social y contexto de época tienen que ser tomadas en cuenta para poder dibujar este personaje y llevarlo a la realidad fílmica con cierta justeza.

En este caso la labor de Nino Martínez Sosa, un agudo montajista cinematográfico y director del corto documental “La ventana de Nena” (2014), revela cierta inquietud por exteriorizar el trasfondo espiritual y hasta ritualista de Liborio, reconstruyendo varios pasajes de su vida e intentando procesar un discurso que permita establecer su relación con su misión y la promesa hacia sus seguidores.

Para esto Nino opta por las miradas, esas que van focalizándose entre su hijo, esposa y seguidores. Inicia su relato con la desaparición de Liborio de su casa en pleno huracán para luego reaparecer al cabo de unos días hablando como un profeta y curando a los enfermos.

Luego la historia se va tornando pasible en la posición que toma Liborio frente a lo que tiene que desempeñar como líder mesiánico. Aquí Nino se atasca en su relato pues no ofrece suficiente fuerza para hacer sentir el peso social que posee el personaje principal y las pistas necesarias para su cabal entendimiento para aquellos que no conocen su historia.

Quizás, para ojos extraños, Liborio puede representar esa voluntad de un hombre que busca de alguna manera el bienestar de su comunidad, aunque esto tampoco está bien definido, ni su contexto histórico que es la intervención norteamericana, solo reflejado en el primer acto con la aparición de una autoridad dominicana y luego al final del segundo acto de un marine norteamericano quien es el que lo persigue hasta su trágico final.

Nino no entrega la debida información para que se entienda mejor en qué contexto político e histórico el personaje de Liborio se está manejando para enrolarlo dentro de un espacio dramático con importantes ramificaciones de fondo.

No obstante, el fuerte del filme está en su delicada respiración de montaje y de la utilización del sonido y la música vernácula para sustentar el peso de la historia el cual reconstruye un plano sonoro envolvente y hasta sugestivo, trabajo de diseño de Maite Rivera Carbonell.

Al igual que el trabajo cinematográfico de Oscar Durán quien retrata los paisajes con unos trazos bucólicos acentuados, dejando que el terreno visual fluya al compás de los personajes.

La película fuera distinta y no tuviera el peso actoral necesario, sin la presencia de Vicente Santos como Liborio, cuya figura llena el espacio dramático, aparentemente, sin mucho esfuerzo, aunque sintiéndose el gran trabajo de su actuación.

También la película le permite espacios importantes para el trabajo de la actriz Karina Valdez como la compañera de Liborio, de Ramón Emilio Candelario y Anderson Mojica. Esto hace que el conjunto actoral complementa cada momento de la historia.

“Liborio” es un acto de fe testimonial dentro de las producciones cinematográficas locales, un filme que será un depositario del compromiso que tienen los cineastas dominicanos de hacer una justa configuración de retratos históricos de personajes con gran relevancia para este país.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO

Título original: Liborio. Año: 2021.Género: Drama. País: República Dominicana. Dirección: Nino Martínez Sosa. Guion: Nino Martínez Sosa. Elenco: Vicente Santos, Karina Valdez, Ramón Emilio Candelario, Fidia Peralta, Anderson Mojica, Fausto Rojas. Duración: 1 hora 39 minutos

Impactos: 21

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Felix Lora

Periodista, crítico de cine, catedrático e investigador

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