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Publicado 11 mayo, 2013 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

El trasfondo social de “Los Súper”

Manolo Ozuna, Alan Brtio y Cheddy García se convierten en paladines contra el crimen. Foto: Fabud Films.

Después de su Opera Prima La lucha de Ana (Ganadora de Mejor Producción Cinematográfica Dominicana en los premios Soberano 2013), Bladimir Abud se decanta esta vez por una comedia, pero no una comedia que va por la risa fácil, más bien es una comedia que posee su trasfondo social y discurso de denuncia sobre los males que afectan al país.

El guión escrito por el propio Bladimir junto a Maykel Rodríguez y Alfonso Suárez ofrece algunos buenos resultados en su planteamiento argumental. La utilización de convertir a ciudadanos comunes en una especie de paladines de la justicia, aunque no es original, posee algunas características novedosas para nuestro contexto.

Este aporte a la comedia dominicana no es más que una reestructuración del sentido humorístico dentro del cine criollo. Planteado de una forma jocosa y hasta con estilo del comic, este filme ofrece puntualizaciones básicas dentro del efecto diegético narrativo.

Para fines de contextualización, Los Súper ofrece tres personajes básicos que posteriormente van a tener una transformación de su accionar cuando asuman sus nuevos roles.

Está Cristina, ex campeona olímpica y madre soltera,  Belisario, un vago sin remedios y Benito  un radio técnico que a veces le da con inventar artilugios. Ellos viven cada día el efecto de la criminalidad y el caos social que arropa a su barrio.

Esta situación está azuzada por un personaje, que en este caso asume el rol del villano, llamado Vandonal, un candidato a la presidencia que ve en el caos su mejor oportunidad para sus fines.

Las acciones de Vandomal disparan el efecto de  la transformación de los tres personajes para convertirse en tres superhéroes urbanos que desean eliminar la criminalidad de las calles.

El filme apunta, entonces, a la conveniencia de intentar, por sus propios medios, de  resolver lo que las autoridades no han podido, un empoderamiento social que le da un sentido lógico a la trama.

Pero ellos tratarán de solucionarlo bajo sus propios medios y sin tener la más mínima habilidad, pero como se dice: “en la unión está la fuerza”.

En términos de narración y propuesta visual, Los Súper trata de interpretar a su manera una ciudad dominicana centrada en sus propios problemas, pero apoyada de un percurso que dispara  sus acciones hacia un objetivo final.

Quizás lo que le faltó es crear más contextualización del problema que no se hace más nacional por sus limitaciones de recursos como película. Solo se percibe como si fuera un problema meramente sectorial.

La combinación de Cheddy García, Manolo Ozuna y Alan Brito es válida solo en los términos de sus aportaciones. La ventaja la lleva Cheddy que se construye así misma la imagen de una heroína dominicana que, sin faltar a su gracia, resuelve gran parte de la trama. Por su parte, Manolo y Brito se posicionan en un lugar menos provechoso intentando cubrir los demás espacios dejado por Cheddy.

En el otro extremo está Cuquín Victoria como Vandomal, un villano que muestra una cara que solo se justifica por su accionar. Cuquín aporta un cierto interés por su personaje que se somete a las convencionalidades típicas de los villanos de los comic, amante de la destrucción y el poder sin límites.

En términos generales, Los Súper evoca mucho a las aventuras de héroes urbanos forjados por circunstancias directas. Un humor que se construye en base a las acciones y no sobre lo que dicen sus personajes.

Un enfoque distinto en la manera de hacer humor en el cine criollo.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO