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Publicado 10 noviembre, 2013 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

“El Gallo”, un cuadro social visceral y realista

Juan Fernández es el Gallo, un personaje marginal.Foto: Mirage

SANTO DOMINGO.-Puedo afirmar que Juan Fernández es uno de los actores más veteranos que actualmente está trabajando dentro del cinema dominicano. Desde su inicio de su carrera, allá por los años 70 en Italia y luego continuada en Estados Unidos, le ha valido obtener muchas experiencias sobre este oficio.

También le ha dado la oportunidad de haber interpretado a dos dictadores de la historia política latinoamericana como es Fulgencio Batista (La ciudad perdida, 2005) y Rafael Leónidas Trujillo (Trópico de sangre, 2010).

Entonces, esta aproximación y por demás preocupación de Fernández por aportar al cinema criollo, lo llevó a encargarse de la dirección del filme El Gallo quien también tiene la responsabilidad de su historia.

La misma se centra en el personaje de “El Gallo”, un dominicano que ha sido deportado hacia República Dominicana tras cumplir condena en los Estados Unidos por un supuesto crimen.

Su enfrentamiento a una nueva realidad y el rechazo de la sociedad, lo compele a tener que lidiar con su pasado para tratar de sobrevivir a otra prisión social.

Bajo este contexto Fernández construye un discurso sobre la marginalidad internándose en ese submundo de las prostitutas y los transexuales para recrear un cuadro social visceral y realista.

Reconozco su intención discursiva para lograr un filme que por lo menos cumpliera con los parámetros narrativos y estéticos acorde a su tema, pero lamentablemente los problemas técnicos en su contexto sonoro dificultan una correcta evaluación del filme.

Otra hubiera sido la suerte de esta producción si por lo menos cumpliera con esos requisitos técnicos.

Junto a este factor los personajes trazados por Fernández discurren de una manera un tanto convencional, rozando el estereotipo y tratando de ser normales y carnales.

La veterana Lia Chapman le da vida a un papel que pudiera haber estado más centrado en su intención. Los demás tienen espacios dramáticos diversos que le ofrecen buenas oportunidades para encarnar sus roles, aunque desperdiciadas por momentos.

El Gallo tiene que ser vista desde otra perspectiva y su visión retomada para una posterior producción cinematográfica, puesto que su tema puede ser mejor explotado.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO