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Publicado 22 abril, 2019 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

“Buscando al zorro”, lejano y distante

El relato va caminando en el mismo sentido de una producción con ciertas debilidades en la puesta en escena y en el recorrido que hacen ambos protagonistas donde los amplios paisajes se convierten también en partes esenciales dentro de la estampa campesina. Foto: WD Films

SANTO DOMINGO.- Wigner Duarte, joven dominicano oriundo de San Francisco de Macorís quien estudió una maestría en Producción & Dirección en The City College of New York es el director de “Buscando al zorro”, largometraje que realizara como su trabajo de tesis.

Comprendiendo que dicha producción puede ser vista como un trabajo de tesis, se intuye ciertas flaquezas en su narrativa y ejecución como relato fílmico, factores que reducen su esencia.

No obstante, el relato posee cierta validez en la definición de los rasgos de la vida rural dominicana y en la interpretación bucólica de ciertos espacios geográficos en la que se inserta este drama como es la Reserva Científica Loma Quita Espuela, ubicada en la Provincia Duarte, en la zona Norte de República Dominicana.

Aquí se incrusta la historia de Pablo, un padre soltero que, entre el alcoholismo y la pesadumbre por la separación de su esposa, intenta criar a su hijo Rafael, donde la convivencia se pone a prueba tras el inicio de un viaje por esos parajes en busca de la recuperación de un potrillo.

El relato va caminando en el mismo sentido de una producción con ciertas debilidades en la puesta en escena y en el recorrido que hacen ambos protagonistas donde los amplios paisajes se convierten también en partes esenciales dentro de la estampa campesina que ofrece la historia.

El actor Guillermo Liriano, como ese padre angustiado, es el gran peso que posee la trama y el que mejor persigue las intenciones de la historia, mientras el joven Kendri Martínez representa la inocencia infantil que asume su realidad sin criticas ni resquemores. Ambas actuaciones también son apoyadas por la corta presencia, aunque efectiva, de Reynaldo Disla y Mariluz Acosta.

Los demás detalles como la música y la propia estructura del guion sucumben a la poca adecuación de una buena idea, una premisa con posibilidades de convertirse en un relato fílmico aceptable, pero por su falta de rigor debilita un tanto su valor cinematográfico.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO