0
Publicado 21 agosto, 2014 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

“Un lío en dólares”, juntos, pero no revueltos

Fausto Mata (Eulogio) es el personaje que se enfrenta a las más extrañas situaciones. Foto: Imakonos

SANTO DOMINGO.-Nuevamente el cine dominicano se está expresando a través de la nueva generación que también le corresponde su cuota de aporte al mejoramiento de la calidad de los filmes de factura criolla.

Entre los representantes de esta generación se encuentra Francis Disla (El Indio) quien ya había experimentado con un género poco fiable en el país, como el terror,  para presentar su opera prima titulada “El hoyo del Diablo” (2012).

Ahora recurre a la comedia como una forma de asegurar cierta garantía con el público, pero a la vez haciendo un aporte significativo a este género.

Disla, junto a otros compañeros que compartieron con él la escritura de este guion, demuestra que la funcionalidad de la comedia está en la ejecución de las acciones y no tanto en la chabacanería de los diálogos.

Por eso recurre a una historia donde los enredos y las confusiones de identidades se convierten en la mejor fórmula para ofrecer un producto que siempre esté a favor de la hilaridad.

Su introducción es efectiva pues se prepara inmediatamente con unos gags visuales que van a unir la misión del bachatero Eulogio con los maleantes de Nueva York.

Teniendo a Fausto Mata como soporte principal, aunque las responsabilidades están repartidas en distintos personajes que van introduciéndose sobre la marcha, la comedia toma a un cantante de bachata dominicano que, con la promesa de expandir sus horizontes y lograr el sueño americano, viaja a la ciudad de Nueva York, sin saber que es parte de un tráfico de diamantes.

Al llegar a la urbe, su situación empieza a complicarse cuando el FBI está detrás de la pista de ese tráfico, apresando a su amigo, situación que lo obliga a tomar un taxi para llegar sorpresivamente a un edificio de Washington Heights donde es confundido por un pintor. Allí su casero tendrá una muerte sorpresiva enredando más su situación.

Esta confusión es la que facilita la trayectoria de la historia y el encadenamiento con un grupo de personajes que tendrá su funcionalidad en la medida que las circunstancias se vayan desarrollando. Aunque algunos puntos de construcción de situaciones podían sustituirse como el interrogatorio violento al personaje de Pascual (el verdadero pintor) o la niña que siempre está fisgoneando, aunque sirve de resolución final; o resolver más claramente su banda sonora pues son muchos los matices musicales que están concentrados en ella.

Como es una comedia que se desarrolla mayormente en interiores, Disla recurre a los distintos personajes para mantener la trama siempre en funcionamiento, siendo los de Manolo Ozuna y Phillip Rodríguez los más efectivos.

Ellos proponen una especie de conciencia dual de Eulogio (lo malo-lo bueno) convirtiéndose en los personajes de equilibrio de la historia.

A estos Richard Douglas, Jalsen Santana y Johnnie Mercedes, ofrecen un apoyo diametral en la construcción de la trama.

Otros como Lumy Lizardo, Hony Estrella, Tony Pascual, Fausto Rojas, Laura García Godoy, Raulito Grisanty, Aquiles Correa, Raúl Carbonel y Julio Gassette, no sobrepasan sus roles y se mantienen sobre la línea.

Guiños a otros filmes y homenajes a personajes de la cultura popular cinematográfica, son parte de los ingredientes atinados que “Un lío en dólares” ofrece en su relato.

Esta comedia, sin ser perfecta, reivindica algunos sustos y decepciones que se ha tenido en este año que espero estimule a otros a seguir mejorando este género.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO