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Publicado 8 abril, 2018 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

“Pulso”, venganza con VIH

Este filme acude al personaje de Tomás un hombre cincuentón cansado de su vida matrimonial de 30 años quien, azuzado por un amigo, decide ser infiel y termina contagiado de VIH. Foto: Ruben Abud/TimeCode Films.

SANTO DOMINGO.- No es de dudar que Alfonso Rodríguez ha hecho aportes importantes tanto en la televisión como en el cine. En la televisión es conocido por sus trabajos de producción de programas y telenovelas, experiencia que adquirió durante sus estudios de cine en Los Ángeles.

En este mismo medio produjo un conjunto de historias seriadas adocenadas en Grandes Series Dominicanas, las que resultaron de gran impacto en la audiencia local.

Ahora, Rodríguez le tiende todo su apoyo al salto en la dirección cinematográfica del talentoso productor de televisión Giancarlo Beras-Goico quien asume la dirección de su primer largometraje de ficción titulado “Pulso”, con un guión del mismo Rodríguez quien también se coloca dentro del rol protagónico.

Este filme acude al personaje de Tomás un hombre cincuentón cansado de su vida matrimonial de 30 años quien, azuzado por un amigo, decide ser infiel y termina contagiado de VIH.

Esta situación descalabra su matrimonio y toda relación social. Apartado en una casa de su propiedad en las montañas, este inicia un plan de venganza contra aquella mujer que lo contagió.

La primera parte del filme fluye de manera adecuada donde el juego seductor se propone como una especie de proceso donde Tomás tiene sus dudas normales como todo hombre y que no se quiere arriesgar a buscar una aventura fuera del matrimonio.

Por eso se establece los distintos puntos de relación de Tomás con su entorno que van en el sentido de marido-mujer, la cual ha caído en un hastío por los años, la de padre-hijos, la que se somete a detallar una relación fraternal normal y la vinculación hombre-amigo, la que le trae todos los problemas por la incitación a la búsqueda de la infidelidad.

La segunda parte, centrada en la venganza, es donde el giro del filme se torna tosco. Su discurso se vuelve trágico por su carga de violencia, un motivo que considero fuera de tono con relación a lo que se está planteando en los foros sociales de la no violencia contra la mujer, un tema debatido ampliamente y donde muchos sectores de la sociedad están de acuerdo, lo que este filme no contribuye en nada en esa toma de conciencia, puesto que la violencia y tortura del personaje femenino rebate todo lo concerniente a lo que se está lidiando fuera del marco fílmico nacional.

Aunque entiendo que el cine tiene todo el derecho de enfocar cualquier tema por más visceral que sea y, en este caso, no deseo parecer puritano, lo que entiendo es que me preocupa su enfoque.

Por esto, intuyo que este filme posee más sello de Alfonso que de su propio director, puesto que su aporte sobre el guión y su presencia física como protagónico conlleva al que el mismo tenga un peso importante en la narrativa y construcción del personaje principal. Su presencia en pantalla es fuerte y toda la atención de la historia la capta a su favor.

Este también director y productor se ha caracterizado por llevar a la pantalla temas controversiales sin importar las críticas que se viertan sobre estos, así lo probó en la serie de televisión que produjo, escribió y dirigió durante varios años.

Con relación al marco estético de este filme el mismo desecha lo urbano para concentrarse en el espacio geográfico marcado por la belleza natural en consonancia con las bellezas corporales que circundan el entorno de Tomás y que lo hacen debilitarse en su aspecto moral.

La fotografía de Jaime Gómez trata de equilibrar el aspecto natural del espacio con los embates dramáticos de la situación de Tomás, dándole respiro necesario a la imagen en los momentos de mayor tensión.

Junto a Alfonso Rodríguez el trabajo de la contrapartida femenina centrada en Ana Carmen León como Katherine, busca asentarse como la víctima de las propias decisiones utilizando su belleza corporal como parte de los encantos de su personaje.

Otros trabajos en menor escala se centran en lo realizado por Francisco Vásquez, Nansie Santelises, Ileana Bencosme e Iván Oleaga.

“Pulso” ha sido una primera experimentación válida para Giancarlo Beras-Goico que le servirá para buscar su propia voz dentro del inmenso mundo cinematográfico que, de seguro, puede aportar otros temas interesantes.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO