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Publicado 25 enero, 2018 Proveyéndo Felix Lora en ARTICULOS
 
 

“La tragedia de Río Verde”, hablando de Santiago

“La tragedia de Río Verde” vuelve a intentar dentro de esta zona para proponer, en un contexto dramático, la tragedia ocurrida el 11 de enero de 1948 en la cual los integrantes del equipo de pelota del “Santiago Baseball Club” pierden la vida al estrellarse el avión que los transportaba. Foto: Metro Films

SANTO DOMINGO.- El drama histórico en el cinema dominicano ha tenido su reinterpretación en los términos técnicos y argumentales. La poca práctica en este género ha determinado las debilidades operacionales que se tiene en cuanto a la conceptualización de su entorno de época.

“La tragedia de Río Verde” vuelve a intentar dentro de esta zona para proponer, en un contexto dramático, la tragedia ocurrida el 11 de enero de 1948 en la cual los integrantes del equipo de pelota del “Santiago Baseball Club” pierden la vida al estrellarse el avión que los transportaba.

Miguel Vásquez, su director y guionista, se determina así mismo superar sus propias limitaciones marcadas en sus anteriores filmes como “Éxito por intercambio” (2003) o “Lío de falda” (2012), y simular un avance en términos de escritura visual y dirección, puesto que este ha sido el proyecto más arriesgado de su filmografía.

Para lograr esto, se enfoca en utilizar la garantía que le otorga los recursos de decorados para emular la época en que se desarrolla la historia, trabajo de Adria Mejía y Sharlyn Navarro, pero con ciertos convencionalismos y limitaciones que se reflejan en la producción.

Este factor juega en ambos sentidos para la visual del filme. Mientras posee algunos aspectos de veracidad con respecto a la época, sus limitaciones de espacios reducen su impacto y no se marca en los términos de amplitud cinematográfica.

Pero a pesar de esto, la fotografía de Ricardo Thormann pudo salvar varias de las deficiencias texturizando las escenas con una paleta de color adecuada y efectiva en la mayoría de las escenas planteadas.

Por su parte, la parte actoral refleja que pudo ser de mayor compromiso puesto que en ella se nota desiguales niveles de interpretación. El trabajo de Johnnie Mercedes está compelido a buscar los matices más convenientes para desarrollar su personaje, ya que mucha de la carga dramática que tiene el filme recae sobre él, dejando algunas líneas de desarrollo de personajes a los actores Franklin Domínguez, Dulcita Lieggi, Ernesto Báez, Miguel Ángel Martínez y Francis Cruz.

Los problemas estructurales cabalgan durante el desarrollo del filme, no permitiendo una cohesión dramática que unifique todas las consideraciones narrativas que impone un filme con rigor histórico. Esto se refleja en determinados personajes con poca profundidad dramática y colocando una melodía (utilizada como figura retórica) que pulula en todo el filme que, al ser utilizada en demasía, reduce su impacto inicial.

Existe mucho por hacer dentro de este subgénero histórico en el país. Sus realizadores deben trabajar más los criterios de producción que esto exige. Pero, está claro, que se avanza con cada una de las películas que se manifiestan dentro de este panorama fílmico.
Félix Manuel Lora/CINEMA DOMINICANO