EL LIBRO Y EL DOCUMENTAL SOBRE LA HISTORIA DEL CINE DOMINICANO
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Un macho de mujer
Alfonso Rodríguez toma su segunda apuesta en el cine después de aquel no valorado intento titulado "Tráfico de niños" del año 1988 en el que arrojó una moneda al aire para descifrar las intríngulis del mercado cinematográfico dominicano. Esa vez, un material realizado en formato de U-Matic, tocó las puertas de los cines nacionales sin tener una buena respuesta en el espectador criollo.
Rogert y Frankeli Bencosme se han convertido en cineastas sin previo aviso. Dos dominicanos residentes en Boston, Estados Unidos, cuyas experiencias previas han estado en los trabajos de videoclips y comerciales, han patrocinado sus ganas por una tesis argumental que, aunque no es novedosa, es un aporte más al futuro dentro del cine dominicano.
La película "Cuatro hombres y un ataúd" (1997) vino de la mano de Pericles Mejía, un activo realizador de comerciales que, tomando sus experiencias en el campo publicitario, obtiene el tiempo, la inversión y la visión para dar el salto sin garrocha y exponerse al escrutinio público de mostrar un nuevo producto cuando el sabor amargo todavía estaba en el gusto del público de la experiencia pasada.
El 2003 se caracterizó por la existencia de una profunda crisis económica que mermó la capacidad de compra de la población dominicana, con un alza del dólar sin precedentes (una tasa de 50 pesos por un dólar)
En el 2004 José Enrique Pintor, español radicado en República Dominicana, rodó su ópera prima "La cárcel de La Victoria, el cuarto hombre", una suerte de trama carcelaria con el protagonismo del español Paco Luque, el venezolano Julio Mota y el dominicano Richard Douglas
Hablar de "La maldición del padre Cardona" es tocar las raíces de un proceso que todavía estamos aprendiendo a dominar y que con la constancia intelectual y artesanal, es que vamos a comprender la importancia del rigor cinematográfico.
Después de cuatro décadas de las aventuras de Palau es que se vuelve a identificar otro intento por producir un producto fílmico dominicano. La tiranía dejada atrás cortó todo intento de un proceso de hacer cine en República Dominicana.
La apuesta cómica sigue siendo la carta más fuerte y recurrida dentro del cine dominicano. Las intenciones se disputan en crear un ambiente comercial favorable para el retorno de una inversión en un mercado poco estimulado para lograr estos propósitos.
El 2004 también fue premiado por otro producto dominicano que intentó establecer las marcas de la industria dentro de un contexto que empezó a hacerse favorable para el cine nacional.
Sin tener ninguna referencia laboral dentro del mundo cinematográfico dominicano, un joven con ganas de hacer cine irrumpió en la escena nacional con un producto que sorprendió a todos por la gracia y valentía con que fue asumido.
Con "Nueba Yol III: Bajo la nueva ley" (1997) Muñiz había logrado otra anécdota simple, de principio inmediato y sin complicaciones. Tomando una estrategia publicitaria de obviar la segunda parte, por ese asunto de que "segundas partes nunca han sido buenas", este nuevo episodio de Balbuena se convirtió en una apuesta doble.
El éxito de "Nueba Yol" produjo una especie de entusiasmo colectivo tanto de público como de algunos potenciales inversionistas que advirtieron que podían tener garantizada la recuperación económica frente a cualquier proyecto cinematográfico que se realizara en República Dominicana.
Ángel Muñiz se ha convertido en el único cineasta dominicano que posee tres títulos dentro de su carpeta filmográfica. Películas que han motivado a otros a descubrir que se puede hacer cine sin importar los inconvenientes que se tengan en el camino.
Agliberto Meléndez, fundador de la Cinemateca Nacional, y un experimentado individuo en los quehaceres audiovisuales, produce en 1988 "Un pasaje de ida", un producto que se ha constituido en una intención fílmica de apuestas y remedios dentro de lo que significa realizar un cine dominicano.
Un producto fílmico realizado bajo el formato de Video Betacam SP fue el dirigido por Jorge Lendenborg titulado "Víctimas del poder", un poco efectivo thriller que mezcla una historia de amor con los vericuetos de la corrupción policial y empresarial.
“La tragedia Llenas” toma su inspiración en el caso del asesinato del niño Llenas Aybar que a su vez inspiró la novela del escritor y político Ángel Lockward. Es decir que estamos viendo una película que tiene su trasfondo en la realidad, pero que su estructura narrativa es novelada, ficcionada.
Sin venderse como la película reivindicadora del cine dominicano y sin contar con la estructura publicitaria de otros filmes que han pasado a la historia filmográfica dominicana como ejemplos fallidos, “El sistema” se introduce en nuestro contexto como un filme digno de estudio, por las implicaciones del sector que proviene este producto.
Jimmy Sierra en “Lilis” hace una recreación histórica sobre la vida del dictador Ulises Heureaux quien se instaló en la presidencia de la República Dominicana el 1 de septiembre de 1882 hasta 1884, volviendo a ser presidente en 1887 hasta 1899 cuando fue asesinado.
“Sanky Panky” se posiciona dentro de la filmografía dominicana como un producto con carácterísticas comerciales envidiables, que le toma la delantera a otros filmes criollos. Su estructura se apoya netamente en lo musical, definiento un contexto mercadológico favorable para su consumo.
Ahora, con más camino recorrido en el cine dominicano, nos llega otro filme con el mismo perfil temático y con la intención de buscar otra manera de lograr la aproximación del público con esta problemática.“Viajeros” parte de hecho de que el público dominicano todavía puede apoyar el cine criollo con la misma libertad que ha sentido cuando se decide a pagar por un filme nacional.
La trayectoria que estamos tomando dentro del cine dominicano es un camino tortuoso, con inconvenientes de formalidad creativa y de empeño en hacer cada vez más productos que obtengan el favor del público por su correcto uso del lenguaje.
Lo que años atrás era impensable dentro de nuestro frágil contexto creativo en materia de productos fílmicos, hoy es una realidad. Estamos haciendo cine y con la garantía de mejorar cada día más teniendo a los realizadores tanto veteranos como los nuevos valores, aportando mucho para este proceso.
El cine dominicano vuelve a marcar pasos imprevistos dentro de su evolución. La buena noticia es que seguimos haciendo películas sin importar lo que esto conlleve para nuestro entendimiento del oficio. La mala noticia es que no sabemos hacia donde vamos, cual es la ruta marcada para encontrar nuestras propias raíces del asunto y lograr unos visos de identidad.
“Buscando un sueño” del realizador dominicano Joseph Medina, se convirtió en el primer balbuceo cinematográfico como un intento de reflejar una historia conjugada en la tónica del drama, sobre las perspectivas de dos jóvenes dominicanos que buscan una forma de llegar a completar los sueños de su niñez.
Los intentos de seguir estableciendo parámetros logísticos en el cine de la diáspora dominicana en los Estados Unidos llevaron a otro realizador a concretar su proyecto en una cinta sin los prejuicios que siempre se hacen hacia el cine de bajo presupuesto.
Albert Xavier, nacido en Salcedo, República Dominicana, tiene una visión del cine hecho en los Estados Unidos que responde a las mismas características de los demás que se han lanzado al ruedo: conquistar público y seguir realizando cine sin importar las precariedades en el proceso.
Carlos Bidó, formado en el American Film Institute de Hollywood, quien luego de probar con cortometrajes y cine comercial decide realizar su propia película para el cine, para lo cual duró cuatro años escribiendo y perfeccionando su historia.
"Enigma" es un cine de terror servido en un panorama oscuro, enigmático y confuso. Así mismo muy confuso. Creemos que las intenciones del director fue precisamente llevar al público al mismo nivel de paroxismo del personaje principal de esta trama.
Con “60 millas al Este” el Cine Dominicano vuelve a retomar la problemática de los viajes ilegales, reforzando aún más el factor de identidad de cine nacional que planteó “Un pasaje de ida” y “Viajeros” y de manera circunstancial el tema de la inmigración ofrecida en “Nueba Yol”, “Sanky Panky” y “Yuniol”.
Con “Operación Patakón”, las veleidades de este producto están en la manera en que está concebido, sin tener en cuenta a cuál público está dirigido y lo que se pretende manifestar como relato fílmico. No sabemos realmente cuáles han sido las intenciones del realizador Tito Nekerman al manifestar una trama que por más vuelta que se le pueda dar, no encontramos asideros lógicos
“Ladrones a domicilio” el texto de Ángel va más allá de sus creencias personales sobre la utilidad del medio cinematográfico para dejar sentado varias críticas sociales.A través del personaje de Bruno, un profesor universitario, interpretado por Manolo Ozuna, Ángel estructura un panorama que sea favorable a su objetivo primordial. Este Bruno, padre de familia, tiene la esperanza de que su hija mayor pueda estudiar en una prestigiosa universidad privada, pero los sueños se derrumban cuando se le informa que los programas de becas son suspendidos.