En la filmografía documental en República Dominicana falta mucho por explorar. Los temas más atractivos han sido siempre los sociales y políticos de la historia reciente.
La temática de los ritmos vernáculos también puede constituirse en propuesta válida y con cierto atractivo en el público. La llegada del documental “Sol Caribe” a los cines del país es la clara evidencia de que se está gestando una tendencia comercial de seguir ampliando el espectro de filmes dominicanos.
Este documental tiene la particularidad de asumir dentro de un discurso audiovisual las principales figuras del arte popular dominicano. Esta producción cinematográfica procura dejar en un documento, así como en una producción discográfica, un testimonio de los grandes expositores de la música popular dominicana a través de la muestra del merengue, la bachata, el merengue típico y el son.
Para su elaboración se crearon conciertos específicos, exclusivos para el documental, donde los máximos exponentes representados por Joseíto Mateo, Cuco Valoy, Johnny Ventura, Milly Quezada, Wilfrido Vargas, Luis Segura (El Añoñaíto), José Manuel Calderón, Fernando Echavarría, Francis Santana, Bartolo Alvarado (El Cieguito de Nagua), Francisco Ulloa y Fefita la grande, tuvieron un contacto directo con el público en distintas localidades del territorio nacional.
A esto se le une los testominios de distintos expertos sobre la materia quienes hacen planteamientos históricos del origen y evolución de estos rítmos musicales.
La estructura del documental está constituida mayormente por la presentación de los exponentes musicales, dejando poco espacio para una exploración más profunda del impacto social y económico que ha tenido el desarrollo de esta música en el país.
Quizás las intenciones del documental no van por ese lado, más bien se preocupa más por mostrar una ventana musical que hacer un escrutinio histórico. Posiblemente esa sea su flaqueza.
No es de dudar que su factura técnica posee cierta relevancia, puesto que, al parecer, no se escatimó esfuerzo para lograr una producción de altura que cumpliera con los estándares de calidad para su exhibición en el extranjero.
Félix Limardo como director y Víctor Dumé como productor, asumieron sus riesgos para lograr un producto que sirviera de plataforma promocional del país en el exterior.
LO MEJOR Lograr reunir los más importantes exponentes musicales del país en un documento audiovisual.
LO PEOR: Deja a un lado el estudio del impacto social y económico de estos ritmos musicales.
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