El país es prácticamente joven en materia de producción cinematográfica de ficción, puesto que los primeros intentos en la materia se localizan en la década del sesenta, específicamente en el filme de Franklin Dominguez quien después de las aventuras de los cortos de Francisco Palau, realizados en la década de los 20´s es que podemos identificar el intento claro por producir un producto fílmico dominicano.
Después de los aportes de un grupo de cineastas, como Agliberto Melendez, Ángel Muñiz, Jimmy Sierra, Alfonso Rodríguez, Elias Acosta, René Fortunato, Pericles Mejía, entre otros que también otorgado avances en cuanto a la ficción documental y cortometrajes, una nueva generación se perfila como una garantía para poder asumir los compromisos dentro de un marco más dinámico de propuestas y alternativas en el cine dominicano.
Entre esos podemos citar aquel intento de Miguel Vasquez, que
luego de pasar por el mercado de los videoclips, realiza en el 2003 "Éxito por intercambio", un relato sobre una pueblerina que llega a la ciudad a probar suerte como cantante. Este filme del joven realizador presentó una alternativa dentro de nuestro medio intentando demostrar la calidad de un cine popular sin pretensiones y sin ánimos de competir con los stándares internacionales.
Aunque otros realizadores que también han actuado como catalizadores para seguir la ruta en el cine dominicano, han aprendido de su errores para redefinir la ruta. Roger Bencosme quien ofreció en "Andrea" (2005) la más arriesgada apuesta de género, tomando las estructuras del cine de terror y trasladando sus motivaciones al contexto dominicano. Al igual que Roger, Carlos Plasencia con "La cortina del palacio" (2005), se introdujo en la corriente de hacer cine con pocos recursos y manifestando su entera vocación por el oficio. Su filme se ocupó en sacar el mayor provecho a una historia rural con ribete de hechizo y conjuro. Hiram Martínez, elogiado por su ópera prima, "Four Death Batteries" (2006), ha intentado como realizador de la diáspora insertarse en el desarrollo.
José Enrique Pintor (Pinky), español radicado en República Dominicana, quien estrenó en el 2004 su ópera prima "La cárcel de La Victoria , el cuarto hombre", una suerte de trama carcelaria y en el 2007 "Sanky Panky", una comedia ligera, pero con buen sentido del humor y el gag visual.
A Pinky se le une otros realizadores que se han convertido en la sangre nueva que se articula dentro de las estructuras del proceso que estamos viviendo en la actualidad.
El proyecto anunciado por Juan Carlos Benzant con "Boys of Revolution", acerca de las luchas que libraron los Trinitarios con Juan Pablo Duarte a la cabeza, para la independencia dominicana, puede convertirse en uno de los más arriegados en los términos de su estructura y género narrativo, puesto que su importancia histórica va mucho más allá de las intenciones de un producto fílmico meramente comercial.
José García, un joven realizador quien posee una filmografía en el área del cortometraje, ha experimentado los bemoles del género del largo de ficción con un filme titulado "Un cristiano de la secreta" (2005) y en el 2008 con el anuncio de "De campamento", una comedia infantil.
Otro aventajado realizador es Víctor Manuel Ramírez iniciado en 1997 con los cortometrajes, realizó en el 2006 "Espejismo", su primer largometraje de ficción, Jorge Lendeborg que en 1998 realizó su primer largo "Víctimas del poder" y que en el 2008 estrenará el docudrama "60 millas' sobre los viajes ilegales en yola.
Javier Vargas también anuncia para este 2008 "Las cenizas del diablo" y José María Cabral, un joven ya demostró con "Excexos", su valentía al contar una historia dramática sobre las drogas, y el sexo dentro del mundo juvenil de clase alta.
La cosecha de las aulas de la UASD
La Escuela de Cine de la Universidad Autónoma de Santo Domingo debemos de observarla como el principal núcleo de académico dentro del área de formación cinematográfica en el país.
Después de una labor iniciada en el 1979 con la creación de la Escuela de Cinematografía del Departamento de Artes de la UASD , podemos señalar que existe una generación de cineastas promovida dentro de sus aulas y que ha empezado a defender un espacio que le pertenece por derecho sin importar las precariedades del medio y las deficiencias en la utilización del lenguaje fílmico. Todos van uniendo sus esfuerzos en procura de producir trabajos con compromisos sociales con significancia en la filmografía dominicana.
César Gautreaux se convirtió en el primer egresado de esa escuela en producir un largometraje para el cine. "El tercer mundo" (2004), realizada en formato digital, le sirvió a este cineasta para completar su dedicación y empeño por el desarrollo dentro del audiovisual.
Humberto Espinal con "El sistema" (2006) prosiguió los pasos de César para aportar su cuota como generación y demostrar que se puede hacer cine en cualquiera de las condiciones presentes.
En el caso de Robert Cornelio, también egresado de la UASD y tras sus experiencias necesarias en la rama de los cortometrajes, se puede señalar que es el que tiene más preocupaciones por seguir la trayectoria del cine de género, en este caso, con un filme de suspenso que ya se apresta a estrenar bajo el nombre de "Enigma". Otros, con igual pretensiones como generación, también asumen sus compromisos en la medida de sus posibilidades. Henry Vásquez, experimentado editor, se sometió al rigor de su primer largometraje realizado en HD titulado "La venganza de un hombre" (2007). Danny Arroyo con "Corazones perdidos" (2006), Luis Corporán con "La oveja negra" (2006) y Vicente Pérez con "Barrio peligroso" (2006), han hecho sus aportes al avance filmográfico dominicano como importante generación de relevo y Juan Carlos Soñé también completó su ópera prima titulada "Tu peor pesadilla" (2006), aún no estrenada en los circuitos comerciales de exhibición.
El público dominicano está entendiendo que para seguir evolucionando dentro de nuestro proceso cinematográfico es necesario ofrecer oportunidades para que los jóvenes puedan presentar sus propuestas argumentales al escrutinio público y en la medida que se siga aportando, en esa misma proporción estaremos avanzando hacia un cine maduro e interesante.
FÉLIX MANUEL LORA
CINEMADOMINICANO.COM
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