Carlos Bidó, formado en el American Film Institute de Hollywood, quien luego de probar con cortometrajes y cine comercial decide realizar su propia película para el cine, para lo cual duró cuatro años escribiendo y perfeccionando su historia.
Así “Testigo ilegal” realizado en el 2003, se convirtió en su carta de presentación y con este filme trata de contar las vicisitudes de un joven inmigrante que, al tratar de cruzar la frontera hacia los Estados Unidos desde México, es testigo de un asesinato cometido por un oficial de la patrulla fronteriza en contra de dos inmigrantes mexicanos. Pero en una maniobra del oficial de frontera, el joven testigo es acusado de cometer el crimen. Aquí un joven abogado toma el caso y se empeña en descubrir la verdad.
Tomando locaciones del estado de Colorado, y con presupuesto de 1.5 millones de dólares, la cinta denuncia el atropello a que son sometidos los inmigrantes que cruzan la frontera México-americana de forma ilegal.
Bidó asume un camino sin atajos al proponer inmediatamente los hechos y luego su posterior resolución para que el público tenga una sola dirección en la apreciación de la historia.
Los toques melodramáticos resultan faltos de convicción dado lo poco expresivo y creíble que resulta el personaje del acusado. Algunos momentos estan bien logrados como el desarrollo del juicio, que toma las características de los famosos “court drama” del cine americano, aunque su final aparece accidentado en cuanto a la revelación del nexo real entre los personajes involucrados.
FÉLIX MANUEL LORA
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