En nuestra aproximación para la creación de un cine netamente nacional o con convicciones de realizar un cine más o menos comercial con toques de paisajismo cultural, vamos estableciendo parámetros argumentales quizás sin disponer de la suficiente trayectoria para separar los géneros.
“Sanky Panky” se posiciona dentro de la filmografía dominicana como un producto con carácterísticas comerciales envidiables, que le toma la delantera a otros filmes criollos.
Su estructura se apoya netamente en lo musical, definiento un contexto mercadológico favorable para su consumo.
José Enrique Pintor (Pinky) toma lo aprendido del oficio en su ópera prima, “La cácel de La Victoria” para buscar otras posibilidades internas de no sucumbir en el intento y recuperar las garantías para que el público dominicano pueda seguir pagando por un producto local.
“Sanky Panky” es su segunda incursión en el cine dominicano, tomando un personaje administrado dentro de la realidad del guetho playero y mostrando su lado humano con tintes de una comicidad bien manejada.
Es una historia que toca en forma paralela temas como la emigración, el turismo, y los deseos de superación, planteados es el aspecto cómico pero no dejar de ser un planetamiento del que se quiere marchar del país, aunque sea como un amante de una extranjera. Genaro, el protagonista de este filme, se le justifica su acción por no poder solucionar la precariedad económica por la que atraviesan él y su madre. Inspirado por un amigo, él deja todo y parte para un hotel para convertirse en un Sanky Panky, personaje tipificado dentro de la subcultura del turismo sexual, como un individuo que vende sus servicios de compañía a las turistas que visitan los resorts con el fin obtener ganancias o partir con ellas sus respectivos países.
La gracia en la interpretación de Fausto Mata (Boca de piano) le permite reproducir las condiciones de un “clown” criollo que sintoniza sus ansias histriónicas para encontrar la empatía de un personaje que encaja muy bien con su estilo como comediante. Acompañando a este personaje principal se encuentra la presencia de los actores Tony Pascual y Aquiles Correa, que sintetizan las claves del trío muy utilizado en las comedias norteamericanas.
Las situaciones escritas por Pinky revelan su ojo al momento de producir un gag convincente sin recurrir al chiste fácil. Mata se encarga de ponerlo todo en el contexto adecuado para que pueda fluir sin rebuscamientos ni complejidades.
Su aproximación al género musical – sin estar apegado estrictamente a sus carácterísticas específicas-, es lo que define la superposición de los elementos cómicos con lo musical, aportados aquí, dentro su banda sonora, por la participación del Grupo Aventura, Grupo Negros, Ciudad de Ángeles, el Jefrey, y Big Family y abarcando los géneros de merengue, bachata, reguetón, son y bolero.
Esto nos indicaría que podríamos establecer la estimulación del género musical en el país que dada la riqueza rítmica presente en nuestra cultura, pautaría un camino más a seguir.
FÉLIX MANUEL LORA |