Al parecer, dentro de los vaivenes del Cine Dominicano, estamos conduciendo su proceso por un camino que no sabremos, en el futuro inmediato, cuáles serán los resultados.
La comedia, que por “default”, es el producto más vendible de nuestra sui generis filmografía, siempre ha captado la gracia del público que le gusta consumirla sin importar la calidad que se demuestre en la historia de la película en cuestión.
Con “Operación Patakón”, las veleidades de este producto están en la manera en que está concebido, sin tener en cuenta a cuál público está dirigido y lo que se pretende manifestar como relato fílmico.
No sabemos realmente cuáles han sido las intenciones del realizador Tito Nekerman al manifestar una trama que por más vuelta que se le pueda dar, no encontramos asideros lógicos que demuestre el manejo adecuado de los elementos narrativos.
La historia apunta a la idea de una intrincada operación internacional donde intervienen el Servicio Secreto Español, el consulado español y Politur. Todas estas estancias tratan de evitar que un dominicano venda la fórmula de un arma ultrasónica la cual quieren utilizarla con fines destructivos en España.
Al enterarse de este propósito, la Agencia encarga la misión a la agente dominicana Landa, quien en coordinación con el teniente Neke de Politur dominicana, son los encargados de llevar a cabo la operación.
Todo el desarrollo de este filme se decanta por una serie de despropósitos argumentales que crea más confusión en el espectador que el seguimiento lógico y atinado que se pudiera asumir en esta trama.
Nada parece tener sentido y lo poco sensato en ella, cae en lo meramente ridículo. A parte de la poca convicción de sus actores, no queremos seguir argumentando en sus otros aspectos y dejarle al público que tome la palabra.
FÉLIX MANUEL LORA
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