El 2004 también fue premiado por otro producto dominicano que intentó establecer las marcas de la industria dentro de un contexto que empezó a hacerse favorable para el cine nacional. Con una responsabilidad en la producción de La Matriz, una compañía argentina con fuertes inversiones en el ramo de la publicidad y los videoclips, se lanzó el filme "Negocios son negocios" bajo la dirección del argentino Joppe de Bernardi y el control corporativo de los también argentinos Federico Ozores y Esteban Martin.Un completo elenco dominicano tradujo las ganas de este grupo de inversionistas para introducirse en el incipiente negocio de la industria fílmica criolla.
"Negocios son negocios" se decanta por un argumento fácil que no llega más allá de lo que su elenco pudo asumir. La historia ofrece, a través del personaje de Monchy, una especie de relato de la "suerte de tonto", muy calificada en decenas de comedias vistas en Latinoamérica y Estados Unidos.
En este panorama de hilaridad forzada se tiene a Monchy, un joven con ciertas limitaciones para asumir riesgos, que repentinamente se ve como gerente de una importante empresa bancaria. A partir de este momento, producto de una ingenua confusión, su vida va a cambiar con el disfrute de las facilidades de su nuevo cargo, pero sin saber que más adelante le llegarán los problemas.
El guión de Federico Lariño se enfoca en crear el humor a base del chiste oral y desperdicia un amplio recurso del gag visual que siempre es efectivo en este tipo de comedia de confusiones. Irving Alberti como Monchy no logra acercarnos a la ingenuidad y humanidad de su personaje, y gracias al soporte de Luis José Germán (amigo) y Nuryn Sanlley (madre) su trabajo queda apuntalado. El resto del elenco dominicano compuesto por el veterano Franklin Domínguez, Cuquín Victoria y la debutante Karina Larrauri trata de poder sacar por buen camino esta comedia que, sin darse cuenta, definió los puntos flacos del negocio del cine cuando se intenta lanzar productos aprovechando buenas inquietudes, pero sin desarrollar bien las historias para el entretenimiento claro del público.
FÉLIX MANUEL LORA
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