Un joven profesional, con una bella novia, se ve en una encrucijada al enamorarse de una nueva vecina, mayor que él, que se muda en su mismo edificio. Las situaciones se van desarrollando dentro de un torbellino donde él tiene que buscar la manera de librarse de las malas interpretaciones, pero que al final todo no es lo que parece ser.
Así de simple y llano es el argumento de este filme como su intención de aportar algo en nuestra filmografía dominicana. Una historia que por más que le demos vuelta no logramos justificar su intención. Quizás se apoya en que para hacer reír solamente es necesario soltar algunos chistes y lograr situaciones aparentemente cómicas y el público quedará satisfecho.
Lo que sucede es que hay pocas explicaciones dentro de esta historia. Su justificación principal es la de lograr el contraste entre un joven y una mujer mayor y hacerlo aparentar como un romance otoñal.
Creemos que Roberto Ángel Salcedo ha querido continuar con su búsqueda de argumentos que se puedan ajustar al cine dominicano desde su óptica particular que afirma que se puede hacer reír sin el menor esfuerzo.
Para esto, buscó la ayuda de un profesional con mucha experiencia en el campo de la publicidad quien puso todo su empeño en trabajar un filme con toda la estética publicitaria posible y dejando atrás ciertos códigos que la pudo hacer más atractiva.
Archie López asumió todo el riesgo posible para lograr al menos un producto comercial digerible para el público. Entre esta búsqueda lo que logró fue precisamente eso, pero sin aportar conclusiones objetivas de qué es lo que queremos en nuestro cine.
Dejaremos otras consideraciones de rigor como el trabajo del resto actoral, incluyendo a la mexicana Patricia Manterola, y solamente concluiremos en que no se puede tomar las comedias a la ligera porque es un asunto muy serio.
FÉLIX MANUEL LORA
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